Tras hablar sobre el trauma psicológico y las heridas de la infancia, en este tercer artículo de nuestro serial «Las Heridas del Alma», centrado en Trauma, quiero profundizar en ese término que últimamente se ha extendido en nuestro vocabulario, sobre todo entre los jóvenes, que no es otro que “la disociación”. Existe un elevado contenido en redes sobre este tema, pero hay cierta ligereza y confusión en cuanto a lo que es verdaderamente la disociación. Por eso, en esta pequeña píldora psicológica, me gustaría explicaros que es la disociación, por qué aparece y cuales son sus síntomas, para acercarnos más a este concepto y al trauma psicológico.
Cuando hablamos de disociación, nos referimos al mecanismo primitivo mental de defensa, mediante el cual, ciertos pensamientos, emociones, recuerdos y/o sensaciones se desconectan temporalmente de la conciencia. Es una forma de defensa de nuestro cerebro para protegernos ante situaciones de estrés intenso y/o de experiencias adversas y traumáticas.
¿Por qué ocurre la disociación?
La disociación aparece como una respuesta automática ante situaciones traumáticas o de alto estrés: La mente “se desconecta” parcialmente para reducir o amortiguar el impacto emocional. Por tanto, es un mecanismo de supervivencia, gracias al cual, al separar ciertos contenidos de la conciencia, la persona puede seguir “funcionando” y salir adelante.
¿Cuáles son los síntomas de la disociación?
Los síntomas disociativos pueden variar en intensidad y forma. A continuación, voy a hablar sobre algunos de ellos:
- La Despersonalización: Este síntoma hace que la persona sienta una desconexión consigo misma, como si estuviera observándose desde fuera. A veces tienen la sensación de no reconocerse a sí mismos o de actuar de forma automática.
- La Desrealización: Las personas que presentan desrealización perciben el entorno como irreal, extraño o distante, como si estuvieran en un sueño o en una película.
- Problemas de memoria: Estos problemas de memoria se refieren a la dificultad para recordar información personal relevante, especialmente relacionada con eventos estresantes o traumáticas. Muchas personas con trauma complejo, no recuerdan parte o trozos de su vida y algunas lo describen como si de una “niebla” se tratase, que no les deja recordar esa parte de sus vidas o que tienen “lagunas” temporales.
- Sensación de desconexión emocional: Muchas personas que han sufrido experiencias traumáticas, se sienten “entumecidas” o “anestesiadas” emocionalmente, y tienen dificultad para experimentar emociones intensas. Muchas personas lo describen como “siento que no siento nada”, “siento un muro o una pared que impide conectar con mis emociones” o incluso “siento que las emociones están en forma de pegote”.
- Dificultad para concentrarse: Otro síntoma es la dificultad para concentrarse o la sensación de tener la mente en blanco, sentir una distracción constante e incluso dificultad para seguir conversaciones, ya que lo describen como si la mente se fuera a otro sitio, notando como, pese a prestar atención, al rato se dan cuenta que «se han ido mentalmente» y han dejado de escuchar.
- Alteraciones en la identidad: En casos más complejos y graves, con trauma complejo continuado desde la infancia o incluso desde el nacimiento, puede haber cambios en la percepción de un@ mism@ o en la continuidad de la identidad, como sentir que no sabes bien quién eres. Pueden aparecer también cambios bruscos y muy marcados en la forma de pensar, actuar o sentir, escuchar voces internas que dicen como hay que actuar o que les critican. También, puede aparecer la sensación de tener “partes” distintas dentro de un@ mism@, llegando en casos muy extremos y muy poco frecuentes a aparecer el TID (Trastorno de Identidad Disociativo, coloquialmente conocido como «personalidad múltiple»). Hay que incidir en que es muy poco frecuente o inusual el presentar TID, pero hay personas que si han presentado y presentan este grado tan alto de disociación.
También es importante comentar que hay más síntomas disociativos y es un tema complejo de resumir, por lo que aquí he presentado algunos de los síntomas más significativos de forma muy resumida.

Disociación y trauma psicológico
No podemos hablar de disociación sin hablar de trauma, ya que cuando hay vivencias traumáticas el cerebro pone en marcha este mecanismo de supervivencia en mayor o menos grado, y es que el trauma, en menor o mayor medida, afecta a la forma en que el cerebro procesa la información y regula las emociones. En estos casos, la disociación puede actuar como un mecanismo de protección a corto plazo, pero a largo plazo puede dificultar la elaboración e integración de la experiencia traumática. Por ello, cuando trabajamos con personas que han sufrido traumas, es importantísimo que la persona pueda reconectar de forma segura con sus emociones y favorecer la integración de las experiencias (véase otros artículos de mi blog como Las Heridas del Alma (I) y Qué es la Terapia E.M.D.R.).
Conclusión
Cómo hemos visto a lo largo de este pequeño artículo, la disociación psicológica es un mecanismo complejo que aparece como respuesta a situaciones traumáticas o estrés intenso. Aunque cumple una función protectora y de supervivencia, afecta al bienestar emocional e incluso, dependiendo del grado, en el día a día de la persona. Comprender sus síntomas y reconocer cuándo es necesario pedir ayuda de especialistas en trauma psicológico y disociación es fundamental para avanzar hacia una mayor integración emocional y una mejor calidad de vida.
“El trauma no es lo que nos sucede, sino lo que ocurre dentro de nosotros como resultado de lo que nos sucede.” Gabor Maté
Gema Chaparro
Psicóloga sanitaria experta en trauma, Clínico EMDR y Directora del centro Vitamorfosis Psicología
Bibliografía
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van der Kolk, B. A. (2014). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma. Viking.
Spiegel, D., Loewenstein, R. J., Lewis-Fernández, R., Sar, V., Simeon, D., Vermetten, E., Cardeña, E., & Dell, P. F. (2011). Dissociative disorders in DSM-5. Depression and Anxiety, 28(12), 824–852.
Putnam, F. W. (1997). Dissociation in Children and Adolescents. Guilford Press.
